Saturday, October 29, 2011

De cada uno según su capacidad...

La pregunta es:

Imagínese dos secretarias, de la misma edad, haciendo prácticamente el mismo trabajo. Una descubre que la otra gana considerablemente más que ella. Sin embargo, la secretaria mejor paga es más rápida, más eficiente y más confiable en su trabajo. En su opinión, ¿es justo o injusto que se le pague más a una secretaria que a la otra?
Mi pregunta es: ¿cuán dinámica puede ser una economía cuando sólo el 54% de los habitantes lo considera justo? Y cuando hablo de dinámica, me refiero a su crecimiento, pero también al desarrollo de nuevos productos y procesos, al cambio estructural, etc.


Porcentaje de la población que considera justa la situación descripta en la pregunta de arriba. Las encuestas fueron hechas entre  los años 2005 y 2007 (la de Argentina en el año 2006). Fuente: World Values Survey.

pd: El valor del año 1984 fue de 74%, el de 1991 de 82%, el de 1995 de 72% y el de 1999 de 60%. Claramente el pico de esta meritocracia eficientista coincidió con las reformas pro-mercado de principios de los 90s (causa y consecuencia probablemente). Y se ve que ya para el año 1999 se había desinflado todo entusiasmo.

pd2: Es interesante observar que no hay correlación aparente entre estas preferencias de la población y desigualdad de ingresos en la economía. Es cierto que Noruega, de baja desigualdad, es igualitarista (en el sentido de que su población considera justo la situación descripta arriba) y que Estados Unidos, de relativa alta desigualdad, no lo es. Pero todos los países de Latinoamérica que aparecen aquí son igualitaristas (bajo esta definición) y presentan las desigualdades más grandes del planeta. Por otro lado, Suecia, Alemania y Australia no aparecen como igualitaristas pero presentan poca desigualdad en sus sociedades. Mi presunción es que el igualitarismo y la desigualdad andan por carriles diferentes.

La hilacha (2)

Me pareció a mí, o en su noche más gloriosa, la presidenta empezó a abrir el paraguas:

Yo no soy ingenua ni soy tonta. Pero sé que son minorías, poderosas pero minorías. Depende, entonces, de las grandes mayorías, conformadas por nuestros trabajadores y por nuestras clases medias, no ser desviados del camino como nos ha pasado en tantas oportunidades de la historia y hacer fracasar proyectos que servían al conjunto de la Nación. Aún aquellos que nos derribaban, muchas veces, inclusive, dirigidos desde afuera, casi a nivel inconsciente o consciente.
Es decir, si me apoyan a mí, están haciendo patria, pero en el momento en que lo dejen de hacer, están sirviendo intereses foráneos. Nunca escuché (no viví los gobiernos peronistas, pero sí transpiré a Alfonsín, Menem y De la Rúa) algo tan poco democrático de un presidente elegido democráticamente.

La hilacha

La presidenta dijo el domingo pasado por la noche:

Y yo quiero convocar a todos los argentinos a la unidad nacional, a que no nos distraigan con enfrentamientos inútiles, a que no discutamos sobre los hechos y las realidades. Que en todo caso si esos hechos y esas realidades pueden mejorarse, puedan enderezarse nos digan cómo hacerlo. Tenemos que pasar un país diferente, donde el que venga construya sobre el que ya hizo, porque el ya hizo, hizo bien pero le faltó algo y entonces lo eligieron a otro. Esta es la Argentina con la que yo sueño, una Argentina donde tengamos continuidad, que no significa continuidad de personas y de partidos, sino de proyecto político, de Nación y de país.
En este párrafo se cifra parte del problema con el kirchnerismo en general. Por un lado, dicen con resentimiento y, creo yo, algo de culpa, "no nos critiquen". Luego, como dice Abraham, se ponen la máscara de demócratas y abiertos y dicen "dígannos cómo hacerlo". Pero está claro que el primer paso para esto es tener una interpretación de la realidad, es decir "discutir los hechos y las realidades".

Luego, la otra clave: coincido con que se debe frenar con el vaivén ideológico en Argentina. ¿Pero quién destruyó sobre lo que habían construido otros? Es una fantochada que lo pida esta presidenta. Enumero. Uno, donde se dejó una inflación nula y una política monetaria extremedamente conservadora, se instrumentó una política monetaria expansiva costosa en el presente en términos de inflación y más costosa para el futuro. Dos, donde se dejó una sociedad pacificada en términos de lucha de clases, se reflotaron antagonismos anacrónicos (como el conflicto con el campo o el ataque a la "oligarquía"). Tres, donde se dejó una fuerza militar diezmada pero con la idea de ir recuperándola, se terminó haciendo leña del árbol caído, destruyendo todo autoestima que pudiera quedar en oficiales y soldados. (Debo aclarar que esto no tiene nada que ver con los juicios, que se hizo bien en retomar, pero que no implicaban el insulto de las fuerzas del presente). Cuatro, donde se dejó una política regulatoria energética seria se la cambió por las arbitrariedades de los últimos ocho años que han llevado a subsidios públicos injustos e insostenibles e importaciones carísimas. Cinco, donde se dejó un instituto de estadísticas respetable (a fines de los 90s estaba bastante mejor que a principios de esa década; recuerdo las publicaciones de los anuarios anuales, la síntesis social, y los mapas de la pobreza, por ejemplo), se dejó un instituto tomado por matones que inventa las cifras para defender pequeños intereses políticos transitorios.

En suma, que la Presidenta muestra la hilacha: quiere parecer abierta, constructiva y progresista, pero es cerrada, destructiva y regresista.

Thursday, October 27, 2011

El futuro del futuro

Así se llama esta charla de Santiago Bilinkis que acabo de presenciar en la Fundación. Me pareció excelente, no tanto porque la compre de principio a fin, sino porque te transporta a pensar desde otra perspectiva. Hay mucha energía, hay mucha originalidad, especialmente para esta Argentina tecnológicamente tan chata.

La pregunta clave es: ¿la revolución informática es conceptualmente diferente de las revoluciones anteriores, industrial, del transporte, eléctrica, etc.? Yo sospecho que no, pero esta charla me ha hecho dudar.

Wednesday, October 26, 2011

La verdad de la milanesa

Me quedé pensando en el post anterior. ¿Pudo haber crecido tan poco la Argentina entre 1998 y 2010, contra la repetida cantinela de crecimiento sin precedentes, etc.? Ante estas dudas existenciales (y dada la poca fiabilidad de los números macro argentinos), lo mejor, pienso yo, es ir directamente a las cantidades físicas de bienes. Aquí abajo presento el crecimiento entre 1998 y 2010 de diferentes bienes. Hay disminuciones notables como tractores, petróleo e hilados. Hay aumentos notables como urea, varios productos químicos, subproductos oleaginosos, calefactores, cocinas y autos. El promedio simple de las tasas de crecimiento punta a punta es de 39%, muy en línea con el cálculo del PBI.

pd: uno es perseguido, pero ¿por qué faltan tantos valores del 2010 cuando ya estamos terminando el 2011? No contentos con hacer revisionismo histórico, ¿van por revisionismo del presente?


Crecimiento de la producción de bienes variados entre 1998 y 2010, unidades físicas. Fuente: Mecon.
 






Monday, October 24, 2011

Argentina no creció desde 1998

Bueno, eso es estrictamente falso. Pero es cierto si se computa el producto bruto interno en dólares constantes (de 1993), tomando el tipo de cambio nominal para cambiar la unidad de cuenta. En efecto, en 1998 el producto fue de 263 mil millones y en 2010 fue de 242 mil millones, una caída de 8%. La caída es similar si se la computa en reales brasileros constantes, y es aún mayor si se la computa en euros constantes.


Producto bruto interno de Argentina, 1993-2010, en pesos constantes de 1993 y dólares constantes de 1993, con tipo de cambio nominal. Fuentes: Mecon (producto bruto interno nominal), Indec más Buenos Aires City (índice de precios al consumidor Arg), Bureau of Labor Statistics (ipc US).


Valuar el producto bruto interno a precios internacionales utilizando el tipo de cambio nominal parece inapropiado para algunas cuestiones, y es preferible valuarlo a valores PPP. Para otras, parece lo más apropiado. Por ejemplo, si se quiere considerar el poder de compra en el exterior, o el poder de repago de deuda denominada en dólares. La disminución del pbi en dólares explicaría así, entre otras cosas, la sensación de que Argentina pesa cada vez menos en la economía mundial.

Por otra parte, el crecimiento de la economía argentina desde 1998 parece lejos de ser espectacular, aún valuándola en pesos constantes o en dólares PPP. Usando el primero el crecimiento fue de 31% entre 1998 y 2010, un 2.3% anual. Esto implica un 1.3% anual de crecimiento de la producción per cápita, dando por cierto un crecimiento poblacional cercano al 1% anual. Como referencia, los países desarrollados crecen, en términos per cápita, a un 2% anual, en promedio, desde hace por lo menos 50 años. Si estamos haciendo un catch-up, éste es lentísimo.

En términos de dólares PPP, la World Penn Tables informa que Argentina creció 38% entre 1998 y 2009 (último año informado). Asumiendo un crecimiento de 8% en el 2010, nos da un crecimiento de punta a punta de cerca de 49%, o un 3.4% anual, o un 2.4% anual per cápita, apenas por arriba del promedio de los países desarrollados en el largo plazo.

Una vez que uno observa el magro crecimiento (o nulo, en dólares TCN) de 1998 a 2010 uno entiende algunas otras cosas. Se entiende por qué no hubo desarrollo (frente a quienes dicen “se creció pero no se desarrolló”), se entiende por qué no hubo cambio estructural, se entiende por qué no fueron necesarias obras de inversión estratégicas. En fin, se entiende que la Argentina de 2010, en términos económicos, no sea muy diferente a la del año 1998, salvo por una flexibilización laboral y una más baja (comparativamente con el resto del mundo) calidad de sus productos, lo que implica mayor empleo y una ampliación de la base de consumo.

Quizás allí radique parte de la explicación del triunfo de ayer de Cristina con 53% de los votos. Porque si fue la economía, ciertamente no fue el crecimiento.

pd: puede considerarse inapropiado elegir el período 1998-2010 para evaluar el crecimiento. Sin embargo, me parece más apropiado que 2002-2010, como hacen muchos, donde se toma mitad del ciclo, de un valle a cerca del pico. Más razonable es ir de pico a pico. Claro que ya tenemos el dato de 2011 que es positivo, pero también es cierto que se viene desacelerando la cosa, y que por lo tanto las tasas de crecimiento utilizando el próximo pico (quién sabe cuándo será) no serán muy diferentes de las informadas aquí. También es claro que en el período 1998-2010 estamos incluyendo dos regímenes monetarios diferentes, el de Convertibilidad 1998-2001 y el discrecionalidad monetaria a partir de allí. Pero ese es el punto: salvo por la diferencia de regimen monetario no ha cambiado mucho la Argentina.

Friday, October 21, 2011

Mentiritas industriales

Me reúno con un referente de la industria nacional, quien hizo un paso de automotrices a bancos a mediados de los 90s, y me cuenta dos anécdotas interesantes. Las dos tienen que ver con la mentira y la moral.

La primera relata que cuando trabajaba en Mercedes Benz de Argentina competían con Brasil en la captación de inversiones por parte de la casa matriz alemana. Mandaron información a la casa matriz sobre la velocidad con que podían producir una autoparte con la última tecnología recién adquirida. Luego se enteran de que los brasileros informaban que podían hacer el mismo producto en 2/3 del tiempo, y por lo tanto los alemanes decidieron hacer el producto en Brasil. ¿Qué sucedía? Los ejecutivos brasileros se ponían de acuerdo en mentir y reducir el tiempo informado. Conclusión según el informante: los argentinos no nos ponemos de acuerdo ni para mentir. Mi conclusión: primera vez que considero positiva la tradicional falta de asociativismo de la cultura argentina. ¿Será por eso que las mafias suelen ser extranjeras: china, paraguaya, peruana o mexicana?

Segunda anécdota. Según esta persona, todos los oficialismos han inflado los anuncios de inversión con la connivencia de empresarios. Así, en su tiempo en Mercedes a principios de los 90s, se invitó a Menem al anuncio de una nueva inversión, se sacaron la foto, y salió en la prensa. Sin embargo, el monto de inversión real era de tan solo un cuarto del anunciado; lo demás era mantenimiento y gastos corrientes.

¿Por qué no se ponían de acuerdo para mentirle a los alemanes y sí (junto al gobierno) para mentirle a la sociedad argentina? Dos diferencias se me ocurren: una, los alemanes tenían los medios de hacer un monitoreo más riguroso que la sociedad de las declaraciones de la filial argentina; dos, los alemanes tenían un interés mayor que la sociedad argentina en que no se les mienta.

¿Estamos mejor que en el 2001?

Buena nota de Abraham.

"Pero, fundamentalmente, a alguien se le ha ocurrido dividir al país en trincheras. Se ha demonizado a medio país. El que no es parte del contingente se convierte en un extraterritorial susceptible de ser cooptado por la reacción. A veces estos personajes se despojan de sus disfraces de guerreros y se convierten en pastores. Hablan de diálogo, de multiplicidad de voces, de encuentros plurales, antes de volver a convocar a una nueva escupida a fotos de periodistas malditos."

¿Es China más importante para Argentina que Estados Unidos y Europa?

La respuesta corta es no. Entonces, ¿por qué sólo se habla de China y de la soja cuando se pregunta sobre los riesgos económicos para la Argentina? A esto no tengo respuesta, salvo problemas de cognición: simplificamos un aumento de demanda mundial multipolar por la palabra "China"; simplificamos un aumento de demanda mundial de todo tipo de productos por la palabra "soja".

Miremos algunos números. Las exportaciones argentinas a Europa representan el 16% del total; aquellas al Nafta, 8%. Total a países desarrollados en turbulencia: 24%. Exportaciones argentinas a China: 9%. Exportaciones brasileras a Europa: 21%, al Nafta: 13%, total a países desarrollados en turbulencia: 34%, a China: 15%. Tanto directamente, como a través de Brasil, ¡seguimos dependiendo de lo que pasa en los países "centrales"!

Ahora, exportaciones de sector oleaginoso: 25% del total, gran parte de las cuales no va a China. Lo que sí puede ocurrir es que la menor demanda china (por un desaceleramiento económico) disminuya los precios, y por lo tanto disminuya el valor de las exportaciones oleaginosas a otros lados del mundo. Eso es cierto, pero también es cierto que lo mismo ocurrirá si Europa disminuye la demanda de oleaginosas. ¿Son acaso las elasticidades (ingreso y precio) de oleaginosas de Europa y China diferentes? Quién sabe.

Todo esto me hace acordar a los yanquis que atribuyen el alto precio del petróleo (y también el aumento de emisiones de dióxido de carbono) a la demanda china, cuando los yanquis son los grandes consumidores. El precio puede aumentar porque se adicionó un nuevo comprador, pero está alto porque hay unos cuantos otros compradores. Si estos disminuyeran su desproporcionado consumo, el precio del petróleo caería, así como las emisiones de dióxido de carbono. Lamentablemente lo mismo sucedería con el precio de la soja.